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Bienvenidos ingresantes

Con más de 8500 ingresantes, esta nueva década comienza superando en un 10% al promedio de alumnos que comenzaban en la Universidad Nacional del Litoral a principios del año 2019. La UNL, cuyo centenario fue celebrado el pasado año, cuenta con diez facultades, dos centros universitarios, una sede universitaria y un Instituto Superior, dentro de los cuales se dictan diversas carreras relacionadas a la ciencia, la tecnología, el saber humanístico y cultural, orientadas principalmente a satisfacer las problemáticas regionales.

Para quienes ingresan todos los años a esta universidad, la misma dicta Cursos de Articulación que son un requisito obligatorio pero no eliminatorio. Cada estudiante debe realizar cuatro cursos en total, entre los cuales hay dos que son comunes a todas las carreras y dos que son específicos de cada disciplina; estos cursos se suministran con la finalidad de favorecer la iniciación (muchas veces difícil y vertiginosa) a la vida universitaria.

En 2019, se implementó por primera vez una prueba piloto para ingresantes denominado 200/2019, en que se produjeron variaciones en el modo de dictar los cursos de articulación e ingreso a la Universidad. Sólo se dirigió a pocas carreras (Profesorado y Licenciatura en Letras, Ingeniería Ambiental, Licenciatura en Química y una comisión de Abogacía) y contó con la participación de 203 estudiantes. Este año 2020, dicha modalidad de curso diferenciada se ha ampliado a diversas carreras, y quienes han sido seleccionados para participar contarán con una propuesta que busca abordar el ingreso mediante actividades desarrolladas durante 15 días (comenzando el lunes 10 de febrero) con el fin de aproximar de manera incrementada a los ingresantes a la profesión elegida para cursar en la Universidad.

De igual manera que todos los años, los cursos de ingreso se ofrecen en tres ediciones para quienes así lo deseen. En un primer lugar, se dictan cursillos “anticipados” durante el período de finalización del último año de cursado secundario de los ingresantes; en segundo lugar, se dictan de manera intensiva cursos durante febrero, de manera obligatoria para todos aquellos que se encuentren inscriptos a alguna de las carreras en oferta; y en tercer lugar, los cursos “tutoriales” a lo largo del primer cuatrimestre de cursado de las carreras, y se orienta hacia quienes hayan desaprobado las instancias previas de ingreso.

En lo que respecta a la subjetividad de quienes son ingresantes a una carrera universitaria y aspiran a un título profesional, considero que la Universidad Nacional del Litoral ofrece una experiencia más que enriquecedora, tanto en lo personal, como en lo técnico o facultativo. En mi propia travesía como estudiante de este lugar, al ser proveniente de una ciudad del interior de la provincia y ser alumna regular de la universidad, fue y es una experiencia sumamente grata no sólo el hecho de poder asistir a clases dictadas por personas con extensa trayectoria en sus respectivas áreas, así como poder compartir con otros estudiantes de procedencias muy diversas (extranjeros, migrantes internos, locales, vecinos); sino también la cantidad de bienestares que provee la universidad; puesto que cuenta con bibliotecas en sus múltiples facultades, tiene una amplia oferta de becas para quienes no tendrían acceso de otra manera a una carrera de grado o pregrado, así como con un predio dispuesto con gimnasio, canchas para practicar numerosos deportes, un centro de salud, una piscina deportiva y otra para recreación, y con el comedor universitario más grande puesto que es frecuentado por los estudiantes de los distintos edificios que se encuentran en el sector más alejado de la ciudad denominado por los ciudadanos como “El Pozo” (en honor al barrio que se encuentra más cercano a dicha ciudad universitaria); sin embargo, las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Jurídicas y Sociales, y Química, poseen sus construcciones edilicias en otras partes de la ciudad de Santa Fe, contando con comedor propio en cada caso.

Resulta sorprendente quizás también para quienes han recientemente finalizado una educación secundaria e ingresan en la vida universitaria, la gran politización que tiene lugar entre las paredes y aulas de las diversas facultades. El Centro de Estudiantes junto con las numerosas agrupaciones de cada una de ellas, cada año se preparan con entusiasmo para recibir nuevos ingresantes, brindándoles facilidades en cuanto a la adaptación, estando pendientes para asistirlos en lo que necesiten, explicándoles el funcionamiento correspondiente a cada espacio, e incluso con el interés (muchas veces encubierto) de conseguir nuevos miembros en sus grupos.

Considero que las experiencias variarán dependiendo de la procedencia de cada ingresante, de los cambios que ha vivido según sea nativo o no de la ciudad donde se encuentra la carrera elegida por éste para estudiar, puesto que para quienes venimos de afuera es incluso un proceso de mayores transformaciones en tanto que además del paso de la educación secundaria a la universitaria, también nos enfrentamos a una separación simbólico-espacial del lugar en que hemos crecido, debiendo aprender a independizarnos, a mantenernos alejados de nuestros amigos y familia, y a buscar crear nuevos vínculos o circular en los espacios de interés que querramos.

Camila Furrer.

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